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13 November 2017 — Utpanna Ekadasi

Las glorias de Utpanna Ekadasi se describen en «Bhavishyottara Purana» en la conversación del Señor Sri Krishna y Arjuna.

Sri Suta Goswami dijo a los brahmanas y a los sabios que estaban todos reunidos: «Si una persona escucha con fe y devoción las glorias de Ekadasi y reglamentos relacionados con este Ekadasi que están descritos por el Señor Krishna entonces esta persona obtiene la felicidad en esta vida y volverá a la morada del Señor Vishnu en su próxima vida.

Una vez Arjuna preguntó a Sri Krishna: “Oh, Janardana, por favor, explícame que bien contiene el hecho de ayunar y comer solo por la tarde o comer solo una vez al día a mediodía en el día de Ekadasi?”

En respecto a esta pregunta el Señor Sri Krishna dijo: “Oh, Arjuna! A principios de otoño en Ekadasi que ocurre durante la luna menguante en el mes de noviembre o diciembre, uno tiene que comenzar a observar el voto de Ekadasi. Temprano en la mañana en el día de Ekadasi hay que dar voto de ayuno. A mediodía hay que purificarse y hacier una ablución.

Durante la ablución se debe orar así: “Oh, Ashvakrante! Oh, Rathakrante! Oh, Vishnukrante! Oh, Vasundhara! Oh, Mrittike! Oh, la Madre Tierra! Por favor, destruye todas las consecuencias de mis actos pecaminosos cometidos en vidas pasadas para poder llegar a la morada suprema”. Al completar la ablución se tiene que ofrecer reverencias al Señor Govinda.

Una vez Indra, el rey del cielo, rodeado por los semidioses se dirigió al Señor Supremo con la siguiente oración: “Oh, Señor del universo, oh, Suprema Personalidad de Dios, respetuosamente te ofrecemos nuestras reverencias. Eres el refugio más alto, la madre y el padre y de todos y de cada uno. Puedes crear, almacenar y destruir todo. Eres el benefactor de la tierra, el cielo y de todo lo material. Tú eres el Señor Brahma, el Señor Vishnu y el Señor Shiva. Eres el amo y disfrutas de todos los sacrificios, austeridades, himnos y de aquellos que los ejecutan y los realzan. En estos tres mundos con sus seres vivos y objetos inanimados, no hay ni un objeto que no es de tu propiedad y que tú no controlas.

Oh, Señor! Oh, Suprema Personalidad de Dios! Oh, Señor de los semidioses! Oh, protector de almas entregados a ti! Oh, místico supremo! Una vez los semidioses fueron privados de su reino celestial y expulsados de allí por los demonios. En el temor se entregaron a tus pies de loto pidiendo una protección. Oh, Señor del universo! Perdimos el reino de los cielos y nos encontramos en la tierra, nos hundimos en un abismo de sufrimiento. Por favor, quiero que estés contento con nosotros”.

Al escuchar esta queja de la boca de Indra el Señor Vishnu le preguntó: “Quién es este demonio invencible que conquistó incluso a los semidioses? Cómo se llama? Cuál es la fuente de su valor? Oh, Indra! Por favor, cuéntamelo todo en detalle sin miedo alguno”.

Indra dijo: “Oh, Señor de los semidioses! Oh, salvador de los devotos! Oh, Señor Supremo! El demonio furioso llamado Nadidzhangha que causó problemas incalculables a los semidioses nació en la familia de un brahmán. El tuvo un hijo (un demonio igual de poderoso que su padre) llamado Mura. La gran ciudad Chandravati es la capital de Mura. Mura echó a todos los semidioses del reino celestial y comenzó a vivir allí. Se apropio de la posición de Indra, Agni, Yama, Vayu, Ishy, Chandramy, Nairit y Varuna. Incluso estando todos unidos los semidioses no pudieron ganarlo. Oh, Señor Vishnu, por favor, mata a este demonio y salva a los semidioses”.
Al escuchar las palabras de Indra el Señor se enojo mucho con los que oprimieron a los semidioses y dijo: “Oh, rey de los semidioses yo personalmente matare a este poderoso demonio, tu enemigo. Ahora volváis todos a la ciudad Chandravati”.

Los semidioses encabezados por el Señor Vishnu fueron a Chandravati. Los semidioses dispuestos a pelear se alinearon por un lado llevando miles armas de guerra y por el otro lado estaba el demonio Mura rodeado por su gran ejército. El hacia un rugido terrible. Los demonios estaban agotados mental y físicamente a causa de la larga guerra con suras. Sin embargo, se pusieron furiosos cuando vieron a los semidioses encabezados por el Señor Vishnu que estaban animados. Aunque el Señor derrotó con facilidad a todos los demonios no pudo derrotar al demonio Mura. Daba igual que arma utilizar porque todo fue en vano. Entonces el Señor se peleo cuerpo a cuerpo con los demonios. La batalla duró diez mil años.

Al final, el Señor venció a los demonios y dejó el campo de la batalla. El se fue a Badarikasrama. En Badarikasrama el Señor entró en una hermosa cueva llamada Hemavati donde se quedó a descansar”.

El Señor Supremo continuó: “Oh, Arjuna! Persiguiéndome este demonio entró en la cueva. Al verme dormido el decidió matarme. En este momento la hija radiante apareció de mi cuerpo y con un arma divino en las manos comenzó a luchar con el demonio. Al final, la diosa radiante cortó la cabeza del demonio. Entonces los compañeros del demonio huyeron a Patalaloka.

Cuando el Señor se despertó vio que el cuerpo sin vida de Mora estaba ante él y una diosa radiante estaba de pie con las palmas juntas. El Señor muy sorprendido preguntó a la diosa quien era ella. La diosa respondió: “Oh, mi Señor, yo nací de tu cuerpo y mate al demonio. Al ver que estabas descansando aquí el demonio intentó matarte y yo lo detuve”.

El Señor Supremo dijo: “Oh, Diosa, estoy satisfecho contigo y me siento muy agradecido. Estoy dispuesto a cumplir todas tus exigencias. Eres mi energía espiritual. Como apareciste en el día de Ekadasi tu nombre será Ekadasi. Cualquier persona que va a observar el voto de Ekadasi se liberara de todas las consecuencias de sus actos pecaminosos y alcanzara felicidad celestial”.

Desde aquellos tiempos el día de Ekadasi se respeta en este mundo. Oj, Arjuna, la persona que observa el voto de Ekadasi será obsequiada con el logro de mi morada más alta. Oh, hijo de Kunti, Ekadasi mezclado con dvadasi es el mejor Ekadasi. En el día de Ekadasi hay que parar la vida sexual, renunciar a los productos que contienen cereales, la miel y la carne. No se puede comer de un plato de metal o de madera de bel y no se puede utilizar el aceite».



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