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8 March 2017 — Amalaki Vrata Ekadasi

Las glorias de Amalaki Ekadasi que ocurre en el mes de febrero o marzo durante la luna creciente se describen en «Brahmanda Purana» en la conversación del rey Mandhata y el sabio Vasishta.

Una vez el rey Mandhata preguntó al sabio Vasishtha: «Oh, afortunado, se misericordioso conmigo y háblame del voto por la observancia de cual puedo lograr todo lo mas auspicioso».

El sabio Vasishta dijo: «Oh, rey! Ahora te voy a narrar las glorias y la historia del gran voto por la observancia de cual a uno se le da la plenitud de bienes. Oh, rey! Este voto se llama Amalaki Ekadasi. La influencia de los méritos que se obtienen gracias a la observancia de este Ekadasi seguramente elimina las consecuencias de todas las acciones pecaminosas y trae liberación y además da el resultado de la distribución de mil vacas.

En la antigüedad había una ciudad llamada Vaidisa. Allí vivían numerosos prósperos brahmanas, kshatryas, vaisías y sudras. Oh, rey con corazón de león, en aquella hermosa ciudad no vivían ateos o los pecadores. La ciudad estaba llena de los sonidos de mantras védicos. En esta gloriosa ciudad vivía un rey veraz y piadoso de nombre Chaitraratha que fue nacido en la familia del rey Pashabinduka que a su vez pertenecía a la dinastía de la luna.

El rey Chaitraratha era un hombre valiente, generoso y experto en las Escrituras. Debido al hecho que todos los habitantes del reino hacían servicio devocional al Señor Hari todos vivían felices. En todo el reino no había una sola persona pobre o sufriente. Así pasaban los años. Y una vez Amalaki Ekadasi llegó conjuntamente con dvadasi que ocurre en el mes de febrero o marzo durante la luna menguante.

Al darse cuenta de que este Ekadasi trae grandes bendiciones el rey y sus súbditos decidieron observar este Ekadasi siguiendo todas las reglas y regulaciones. Temprano en la mañana en el día de Ekadasi el rey y sus súbditos hicieron las abluciones en el río y fueron al templo del Señor Vishnu situado en la orilla del río. En el templo había el árbol amalaki donde el rey colocó un recipiente con agua y un paraguas, además ropa, zapatos y cinco tipos de joyas para la adoración. Luego el rey adoró al Señor Parasurama y Amalaki trayendoles agua, zapatos, paraguas, oro, diamantes, rubíes, perlas, zafiros y inciensos.

Luego el rey acompañado por los sabios y sus súbditos ofreció al Señor Parasurama siguientes oraciones: “Oh, Señor Parasurama! Oh, hijo de Renuka! Oh, permanecido en la sombra del árbol Amalaki! Oh, regalador de disfrute material y liberación! Te ofrezco mis respetuosas reverencias”. Luego ellos ofrecieron oraciones al árbol amalaki. “Oh, amalaki! Oh, mantenedor del universo! Oh, hijo de Brahma! Oh, destructor de los pecados! Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias! Amablemente acepta nuestra ofrenda”.

Al adorar correctamente al Señor y Amalaki el rey acompañado por sus súbditos pasaron toda la noche despiertos en el templo del Señor Vishnu. Cantaron canciones y ofrecieron oraciones maravillosas glorificando al Señor y el árbol amalaki. En este momento, por la voluntad de la Providencia, vino un cazador. Este cazador encontraba su comida matando a diversos seres vivos. Entró en el templo, decorado con lámparas de ghee, sahumos y otros objetos beneficiosos y vio a un grupo de gente que estaba despierto y estaba glorificando al Señor. Se sentó junto a ellos y comenzó a mirarles.

Este cazador afortunado tuvo el darshan del Señor Damodara que se situaba en la parte superior de un recipiente especial y escuchó trascendentales historias sobre Vishnu. Aunque el cazador estaba atormentado por el hambre observaba con asombro todo lo que estaba sucediendo y así paso despierto toda la noche escuchando las glorias de Ekadasi.

Por la mañana el rey salió del templo y regresó al palacio en la compañía de su sequito. El cazador también regresó a su casa y comió. Años más tarde el cazador dejó el cuerpo. Por la influencia de Amalaki Ekadasi y por haber estado despierto en la noche de Ekadasi en la vida siguiente el cazador se convirtió en un rey y un dueño de un sinnúmero de elefantes, caballos, carros y un ejército. El cazador nació como Vasurathi, el hijo poderoso del rey Viduratha, el gobernante de la famosa ciudad Jayanti.

El rey Vasuratha era el dueño de un millón de pueblos. Él era deslumbrante como el sol, radiante como la luna, poderoso como el Señor Vishnu y paciente como la Madre Tierra. El rey era veraz, constantemente cumplía con su deber y era un gran devoto del Señor Vishnu.

Una vez el amable y generoso rey Vasuratha se perdió en el bosque mientras cazaba. Estaba muerto de cansancio y hambre. Al no ver alguna manera de salir de allí el rey se tumbo en el suelo del bosque utilizando de almohada su propia mano. En este momento, algunos mlechhas que vivían en el bosque se acercaron al rey y comenzaron a torturarlo. Suponiendo que el rey era su enemigo ellos estaban tratando de matarlo. Los mlechhas pensaban que el rey era quien mató a sus madres, hijos, nietos y los obligó a llevar una vida miserable en el bosque. Haciendo estas acusaciones al rey los mlechhas cogieron sus armas y comenzaron a pegarle. Sin embargo, sus armas no podían ni siquiera tocar el cuerpo del rey. Así que él no sentía ningún dolor. Al haberlo intentado por todos los medios los mlechhas se pusieron tristes y comenzaron a sentir miedo. Ellos no podían moverse.

De repente salió una hermosa mujer del cuerpo de rey. Ella estaba ricamente decorada y ungida con una pasta de sándalo fragante. La mujer tenía una guirnalda de flores muy elegante pero y sus ojos estaban rojos de ira. Con el disco en la mano y las cejas levantadas ella se lanzo contra los mlechhas con la intención de matarlos. Un momento después todos aquellos mlechhas estaban muertos. Entonces el rey se despertó. Al ver esta escena horrible el rey se asusto y se quedó perplejo. Al ver que sus terribles enemigos estaban muertos el rey se asombró y dijo: “Ay! Quién es aquel bienqueriente y amigo que me ha salvado la vida al matar a mis enemigos poderosos? Le agradezco de corazón su obra piadosa”. Entonces el rey oyó una voz celestial: “Quién sino el Señor Kesava es capaz de proteger a un alma entregado a él? Él es el único protector de los devotos”. Al oír la voz celestial el rey se sorprendió aún más y su corazón se llenó con sentimientos de devoción.

Después de todo esto el rey regresó al palacio y empezó a gobernar su reino como Indra sin encontrar algunos obstáculos».

El sabio Vasishta continuó: «Mi querido rey! Cualquier persona que observa el voto de este sagrado Amalaki Ekadasi sin duda volverá a la morada del Señor Vishnu».



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